Si bien es cierto, el Océano Pacífico no presentaba novedad alguna ya hace bastante tiempo, esto está por llegar a su fina, ya que se pronostica un NIÑO de Fuerte a Muy fuerte.
Pero, a qué se debe este cambio tan abrupto?

Calentamiento del mar del Pacífico puede generar sequías e inudaciones
¿Qué son las ondas oceánicas de Kelvin?
Son ondas que viajan a lo largo del ecuador, de oeste a este (en el Pacífico), y se caracterizan por ser muy largas y con una gran velocidad. Se mueven empujadas por un cambio en los vientos (por ejemplo, cuando los vientos alisios se debilitan).

RELACIÓN CON “EL NIÑO”
Las ondas Kelvin son el “mecanismo de transporte” de El Niño. Cuando llegan a la costa de Sudamérica (Ecuador, Perú), ese agua cálida acumulada no puede seguir avanzando y se esparce, calentando toda la región.
Ondas Kelvin cálidas: Son las que provocan El Niño. Si llegan muchas seguidas, el calentamiento es persistente.
Ondas Kelvin frías: También existen (cuando los vientos alisios soplan más fuerte de lo normal) y ayudan a enfriar el Pacífico, favoreciendo La Niña.
Dato importante: Cuando los modelos detectan ondas Kelvin moviéndose hacia el este, es una señal de que el Pacífico central y oriental se van a calentar.
¿POR QUÉ LA ALERTA Y POSIBLE PREDICCIÓN DE UN “NIÑO” FUERTE O “MUY FUERTE”
Es bastante llamativo. En cuestión de siete días, las previsiones dieron un vuelco total: se pasó de un escenario de total estabilidad (con un 60-70% de probabilidades de que todo siguiera neutral) a un 80% de posibilidades de que se desarrolle un El Niño de intensidad fuerte o muy fuerte antes de que termine el verano.
El detonante de este cambio, como mencioné antes, ha sido el océano. La NOAA detectó un calentamiento relevante en las capas subsuperficiales del mar, y ese aumento de temperatura bajo la superficie es una de las primeras evidencias de que el sistema climático está mutando.
En resumen, desde enero se han registrado tres desplazamientos progresivos de agua cálida desde el Pacífico occidental hacia la zona este. A esto se suman alteraciones detectadas en los patrones de viento, lo que refuerza la señal de activación.
¿Qué es lo que se debe esperar de este “NIÑO” según los expertos:
Básicamente, porque la rapidez con la que se están produciendo estos cambios recuerda inquietantemente a lo que ocurrió en 1997. Aquel año, el súper El Niño de 1997-1998 se convirtió en uno de los episodios más violentos del siglo, dejando una estela de destrucción económica. Se calcula que, por sí solo, provocó pérdidas en la economía global cercanas a los 5,7 billones de dólares.
Claro está, aún pueden pasar muchas cosas de aquí a los meses de verano y el escenario podría cambiar, pero sería un error garrafal ignorar lo que está sucediendo en el Pacífico. En un contexto mundial donde ya estamos al borde de una crisis alimentaria, lo que menos necesitamos es que El Niño irrumpa con furia durante los últimos meses del año en el Hemisferio Sur.

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